Me entusiasmó, mas que la cresta, como esa grandeza de apagar la luz con el control remoto me envolvía. Ensimismado no era una buena forma de nombrar la mierda que se reflejaba en el espejo, cuando lo enfrentaba. Ver un fracasado, chascón, bueno pa na’, un flojo a cagar, que busca siempre entre sus orejas/ojeras, una mirada mas sensata. Mirada cansada y putrefacta, polvorienta y machucada.
Indignación y voladera, pero mas que eso, emputecimiento constante, eran los nudos que se me atoraban en el respiradero, a la hora de regalar sonrisas.
Estoy chato de mentir con la misma falsa entonación. Quiero hablar en gutural, y gritar como un cantante gregoriano. No quiero ser el gueón que está a la moda. Quiero vestirme mal y no cachar una de lo que todos hablan. No quiero ver la tele ni enjaularme en una caja de mentiras. Quiero comer helado de frutos del bosque, aunque sea asquerosamente dulce. Quiero dormir 39 horas y despertar a la hora del café, pa’ quedar hipnotizado con el humito de la taza, y romper la’zúcar que se derrite con la hirviente.
Quiero una semana con 3 días. 70 horas de música, 1 de ocio, y 1 para ser un humano corriente.